miércoles, 27 de agosto de 2014

Lanata, el Picaro Gordito

Tendré que ser reiterativo. Lo he escuchado y he leído al pícaro gordito afirmar que quienes hacemos 678 somos ratas, mierda, chorros, mercenarios, forros, gusanos, cerdos, y también que nos cagaría a trompadas. Lo escuché llamarlo “Goebbels” a Diego Gvirtz, “Ramero” a Javier Romero, lo escuché diciendo que en la AFIP la plata se las gastan en putas y en merca. Lo escuché insultando a otra gente con nombre y apellido, lo escuché diciendo en general que en el gobierno son todos unos hijos de puta. Y cada vez que lo veo al pícaro gordito está con su logo identificatorio que es una mano haciendo fuck-you, un insulto. Para que quede claro, lo que él eligió como signo para que lo represente es sencillamente un insulto. Un gesto que en la televisión del país que inventó lo del dedito lo consideran lo suficientemente agresivo como para taparlo –pixelarlo- cuando alguien lo hace. El pícaro gordito no podría utilizar su logo en la teve norteamericana, o lo veríamos siempre borroso.

Ahora el pícaro gordito dice que se puso filosófico. No le alcanzó con sus verdades recontrachequeadas con las cuales denuncia al gobierno y a cualquiera que sea lo suficientemente corrupto como para apoyarlo (porque en su prédica este gobierno es un delito, por lo tanto quien lo apoya es su cómplice). Así es como después de denunciar funcionarios también ensucia a músicos, artistas, intelectuales y periodistas. El pícaro gordito en realidad no denuncia, sino que ejerce la persecución política. Pero bien, ahora dice que se puso filosófico y dice buscar –y tener- La Verdad. Y entonces se ha metido con la intimidad de Flor de la V que no casualmente es una persona que ha expresado su simpatía con el gobierno. El gordito es pícaro, de ninguna manera se hubiera molestado en “develar” ninguna cuestión ontológica sobre cualquiera que comparta su propia postura política. Porque todo lo que él hace está calculado y pensado para que sea un golpe más contra el gobierno. Este último truco –el de ser un pícaro filósofo- generó indignación en varias personas que salieron a defender a la persona atacada pícaramente por el pícaro pensador de Clarín. Una de ellas fue Darío Grandinetti quien recomendó algo así como “dejemos de darle entidad a este pelotudo”. Quizá un buen consejo, aunque uno nunca sabe qué hacer en esos casos. Pero el insultador serial, y más que eso: el tipo que adoptó un insulto como marca que lo identifica, dice que no le gusta que lo insulten y que entonces le va a hacer juicio a Grandinetti mientras lo acusa sordamente de corrupto “espero que la plata que juntó con el Gobierno le sirva para pagar abogados ahora". Es que el gordito es pícaro y no pierde oportunidad de perseguir a nadie. Él es el autor de la idea de que todos los que estamos a favor de lo que él está en contra somos delincuentes, y que en algún momento deberemos pagar por eso. El gordito es malo y persigue. Así mandó a insultar a los hijos de unos camaristas que lo habían hecho enojar. Propuso que los compañeros de escuela de esos pibes los insulten por ser hijos de sus padres y repitió sus apellidos para que las agresiones estuvieran bien dirigidas. Pero el gordito además de malo es huidizo porque después mintió y aseguró que no había mandado a acosar a los chicos. Aunque a él no le guste, hay que saber que el gordito instiga el acoso escolar a menores y después lo niega. Qué pícaro.

Otra de las personas que salió en defensa de la persona atacada fue Estela de Carlotto, a quien el gordito le aconseja no creerse moralmente superior a nadie, y a quien acusa (porque él no pierde oportunidad) de apoyar a Milani quien según el recontrachequeador hizo desaparecer a dos personas. Y esperemos que algún fiscal lo llame pronto para que aporte las pruebas del caso. No debemos olvidar que el señor fuck-you hace justo un año recontrachequó que el Banco Nacional de Datos Genéticos era la nueva víctima del gobierno K que lo iba a intervenir para vaya a saber qué iniquidades. Es que el gordi, además de recomendarle a Estela que no se crea San Martín (sic), dispara sobre todo lo que le huela a kirchnerismo. Y en este caso tiene razón: los esfuerzos por encontrar nuevos nietos secuestrados es pura “culpa” de los K.

Hasta acá, nada muy nuevo bajo el sol para los niños de Clarín. Lo que sí me parece digno de atención es el desafío que hace el pícaro gordito a las leyes, a las normas, a la legalidad vigente. El viejo prestidigitador y digitador, ahora va por su pase a la clandestinidad. Como los organismos oficiales que defienden la dignidad de las personas le exigieron que se retracte de su ofensivo ataque, el pícaro gordito resiste. Aquí algunas de las frases de este payador perseguido: “… lo que el Afsca me quiere obligar a hacer… a pedir disculpas, a hacer un curso contra la discriminación, o a dedicar espacio al tema”. Tres opciones que no parece tan graves para reparar un agravio horrible. Pero, el gordito es pícaro y recontrachequea su recontraconvicción y dice “ustedes no me van a ver diciendo que Flor de la V es mujer, no va a pasar, ¿por qué? Porque no lo es. Es un travesti.” (sic) He aquí una parte de su planteo, que la libertad de expresar la convicción del pícaro está por encima de la ley que protege la integridad de una persona. Y sigue en el centro de su universo diciendo “Si quieren que dedique espacio al tema, lo voy a hacer. (…) Pero sabén que, voy a hacer más evidente la censura. (…) Quieren estar 4 horas en radio Mitre? (…) ¿Quieren este mes entero en radio Mitre?, vengan.” Sí, vengan y conviértanme en vuestra víctima, pide el pícaro gordito. “Hagan clases públicas de kirchnerismo, lo que quieran.” (sic) Sí, haganmé cosas feas! No hay que ser sagaz para ver que todo esto no es más que otra trampa que el pícaro le tiende al gobierno. El monstruoso kirchnerismo lo quiere doblegar, pero el gordito es indomable y no hay ley ni derechos humanos que tuerzan su voluntad libertaria. “Quiero que la gente sepa que me están obligando a eso.” (sic) No lo obliguen a respetar leyes, ni normas, ni derechos de otras personas. ¡Liberen a Jorge! “Así van a quedar más en evidencia ustedes y su autoritarismo. Hagan un decreto y prohíbanme. Flor de la V es un travesti, señores.” (sic) Aúlla el pícaro gordito como un Emile Zola que después del Yo Acuso denuncia con valentía “¡Es un travesti!” (sic) Qué coraje admirable el del pícaro. “Y todo el aparato represivo del Estado no va a hacer que yo diga lo contrario.” (sí, sic) Confirmado: es Emile Zolá denunciando, y es Nelson Mandela luchando contra el apartheid de los que no quieren respetar ninguna ley. Ay, pícaro gordito, qué pícaro eres. Qué valentía y cuánta integridad personal se necesita para señalar quién es un travesti y quién no lo es. Siendo él tan pequeño y desvalido, desde la proa del buque insignia de la pobre corporación que representa a todo el poder corporativo, y a pesar de esa insignificancia ser tan gigante en su entrega para enfrentar él solito y desvalido frente a todo el maligno aparato represor de este Estado que lo censura. Ofrecer su libertad, su alma y su cuerpo para ser censurado, prohibido, acallado. “¡Encarcelád al pícaro gordito!” gritan las hordas kirchneristas blandiendo sus antorchas y sus choripanes. Y en la noche se escucha el salvaje bramido camporista “¡A las mazmorras con el valiente gordito irreductible!”, mientras él no abandona su entereza y con heroísmo los enfrenta con el dedo mayor erguido repitiendo su grito de guerra “¡Es un travesti, bárbaros!”

Pero hay algo en esta historia que no es tan ridículo. Y es el hecho de que así como Clarín puso a funcionar todos los brazos del pulpo para evitar cumplir con la ley, hoy su principal vocero cumple con ese mismo papel –el de víctima de la legalidad del Estado- aunque en este caso sea bajo el disfraz del héroe solitario contra “el sistema opresor”. Y es evidente que aplicarle la ley al pícaro gordito sería convertirlo en una víctima, ya no del aparato represivo del Estado –como él lo llama en un grito desgarrado- sino sencillamente del gobierno. Por eso, como el payaso no puede ser tomado en serio por sus payasadas, es que el pícaro gordito debe seguir siendo libre para hacer todos los días las morisquetas que más diviertan a su público. Los que tenemos que aprender somos nosotros, porque quizá Grandinetti tenga razón.

Por Carlos Barragan

domingo, 18 de mayo de 2014

DEDICATORIA


Si, llego este maravilloso día , este gran momento, RIVER VOLVIO A SER RIVER, MI RIVER… “EL MAS GRANDE”, y quiero dedicar este título, si dedicarlo, porque sin ser futbolista, o estar entre los once, me siento participe de este nuevo campeonato, por llevar esa banda roja que me cruza el alma, por sufrir, alentar y festejar cada partido de mi querido River, aunque mas no sea, desde mi sillón, y la dedicatoria comienza para vos querido Lalo que te fuiste un rato antes que volvamos a primera, volvimos y somos Campeones de nuevo… También para vos, mi querido Tío Carlos, que inyectaste en mis venas esta pasión gallina junto al VIEJO, y que gestaste ese místico amuleto para mí, las tres banderas de los hermanos Segura, que la vida quiso que se redistribuyeran, la tuya la tengo YO... la de Papa sigue en sus manos y la del tío Luli, salió de la familia, pero está en manos de mi Primo Gustavo, otro gallina de Ley… Te diste cuenta Querido tío, si te arrimaste un poquito para ver, que estuve con la bandera todo el partido…
Nombre a Mi primo… que primo?, Mi Hermano!! que la vida hizo que vivamos un poco lejos , Aunque nos acerquemos todos los domingos después de cada partido y nos mandemos mensajes de alegría o calentura.. Este campeonato 35, es para vos también… como lo es para mi Querido VIEJO, responsable directo de este amor por River, salud PAPA!!! Levantemos juntos esta copa, ya levantaremos otras, pero de Vino, en estos días, como festejo más íntimo… me hubiese gustado verlo con vos, pero los dos sabemos que juntos nos ponemos más nerviosos…
A los amigos del barrio y a los compañeros de la secundaria, con los que compartimos muchas tardes en el monumental, sufriendo y festejando, fueron en las épocas de gloria del millo , cuando supimos ser el Campeon del Siglo…
A Mi señora, que me aguanta todos los domingos y me banca que dedique dos horas a mi pasión, no mira los partidos, pero que siempre esta con la oreja puesta en lo que esta pasando, siempre atenta, por nosotros…
Y por último la dedicatoria a mis hijas, las que me acompañan todos los domingos, desde muy chiquitas, en cada partido de River, sentadas en fila frente al televisor, donde corresponde por cábala… esa imagen, la de todos los domingos, juntos, viendo al Mas Grande es la que siempre llevare en el corazón… para ustedes, Gracias…
Quizás parece mucho, quizás alguien no lo entienda, pero esto hace el futbol, esto es ser fana de una camiseta… los dejo… nos vamos a festejar…
Salud RIVER , FELICES 35 PRIMEROS CAMPEONATOS LOCALES!!!!

sábado, 3 de mayo de 2014

Empresas del Estado

Por Alfredo Zaiat
La promoción de la restauración conservadora cuestiona de una u otra forma la intervención del Estado en la economía. La prédica es constante sobre el agobio impositivo, la restricción de la libertad de mercado que desalienta a empresarios, el despilfarro de recursos en el gasto social o la inconveniencia de manejar empresas que deberían estar en manos del sector privado. En cada uno de los debates económicos en el espacio público subyace el rol adjudicado al Estado en el funcionamiento de la economía. Una visión esquemática dice que el Estado es ineficiente y que el capital y la iniciativa privada son más eficaces para garantizar el desarrollo, y viceversa. Existen casos que avalan una u otra posición, lo que altera el espíritu de quienes no admiten matices. En ese escenario de tensión de construcción del sentido común, por grado de penetración e influencia, la corriente antiestatista tiene mayor participación, sólo compensada por la memoria histórica de la devastación de la experiencia neoliberal y por el actual despliegue de una gestión pública ofreciendo buenos resultados en términos de bienestar social. Aunque les produzca urticaria a los sectores conservadores, la recuperación estatal de empresas manejadas por privados no sólo ha significado una mejora en la ecuación económica, sino también en la social y en la ampliación de servicios públicos esenciales para la población.
Las estatizaciones en estos años fueron forzadas ante la emergencia del fracaso privado más que por la vocación política de avanzar con el Estado en áreas estratégicas. Fueron la última respuesta antes que el deterioro en sectores clave de la economía, manejados por privados, terminara afectando objetivos económicos del proyecto político del kirchnerismo. La revisión de las operaciones más importantes expone ese comportamiento defensivo, que luego se convirtió en uno los principales activos del Gobierno. El Correo Argentino fue la primera estatización concretada el 19 de noviembre de 2003 por el incumplimiento del Grupo Macri del pago del canon y ante la amenaza de despedir a 3000 trabajadores. Aguas Argentinas del grupo francés Suez no invertía en la expansión del servicio reclamando aumento de tarifas, que derivó en la pérdida de la concesión del área metropolitana por el riesgo de que distribuya agua contaminada en el sur del conurbano. El Estado asumió el control de Aerolíneas Argentinas luego de prolongadas negociaciones y promesas incumplidas y porque los españoles del grupo Marsans estaban vaciando la compañía. El sistema previsional manejado por bancos y compañías de seguros a través de las AFJP fue estatizado para recomponer un régimen de reparto, porque la administración privada no garantizaba el pago ni de una jubilación mínima luego de 14 años y medio de gestión de los aportes jubilatorios de los trabajadores. La petrolera nacional YPF pasó a control estatal también después de promesas incumplidas de inversiones de los españoles de Repsol y de un fallido intento de argentinización de la compañía con el grupo local Eskenazi, período de administración privada con la consecuencia de la pérdida del autoabastecimiento energético.
Con el esfuerzo de aislamiento sonoro del cacareo permanente en la tribuna mediática, es interesante saber cómo ha sido la gestión estatal en esos sectores antes manejados por privados. El resultado ha sido el siguiente:
n Correo Argentino. El Grupo Macri hizo descender la participación del correo argentino en el mercado (postal, telegráfico, monetario y mensajerías) del 48,4 al 33,5 por ciento de 1997 a 2003; mientras que la gestión estatal la subió desde ese nivel al 41,6 por ciento en 2012, con una facturación de 3043 millones de pesos. La firma tuvo una rápida recuperación, aumentó sus ventas en un 15 por ciento a los dos años de rescindido el contrato, garantizó la provisión del servicio postal básico universal, incrementó la productividad de la mano de obra y obtuvo resultados operativos positivos en todos sus balances (el primero bajo control estatal arrojó una ganancia bruta de 99 millones de pesos), sin recibir aportes del Tesoro Nacional. Tiene una red integrada por más de 5000 puestos de servicios ubicados en todo el país (agencias y sucursales propias, estafetas y unidades administrativas concesionadas a terceros), y emplea a casi 13 mil trabajadores. Un informe de la Secretaría de Comunicaciones afirma que la estatización del correo posibilitó “la continuidad y regularidad de los servicios postales, monetarios y telegráficos con altos parámetros de calidad y eficiencia, la preservación del patrimonio estatal, el mantenimiento de los puestos laborales y una muestra más de la capacidad de realizar gestiones públicas eficientes y beneficiosas para el conjunto de nuestra sociedad”.
n AySA. Agua y Saneamientos Argentinos nace de Aguas Argentinas del grupo Suez, que recibió la concesión del servicio de Obras Sanitarias. En trece años de gestión privada la ampliación de la red del servicio de agua potable alcanzó a 460 mil personas y de cloacas, a 210 mil. Cuando el Estado se hizo cargo de la empresa había tres millones de habitantes sin agua potable en el área, y desde entonces se incorporaron 2.337.287 habitantes al servicio, previendo que a fines de 2015 la cobertura será del ciento por ciento. En 2006, unos 4,5 millones de habitantes del área metropolitana estaban sin cloacas, y hoy se extendió a 1.838.624 habitantes, y en el 2019 se prevé alcanzar la cobertura total. Para obtener estos resultados el Estado invirtió 15.715 millones de pesos desde 2006.
n Aerolíneas Argentinas. La crítica a la gestión de esta compañía es la patrulla de vanguardia de analistas conservadores para cuestionar la intervención del Estado en la economía. El caballito de batalla es el déficit operativo. Esa evaluación recorta que AA fue vaciada durante la gestión del grupo Marsans, cuyo dueño Gerardo Díaz Ferrán está siendo procesado y con pena de cárcel en tribunales españoles. Además no considera la función social de conectividad que cumple AA en un país con una geografía tan extensa. Hoy cubre la totalidad de las provincias con vuelos regulares (la última fue Entre Ríos con destino a Paraná), además de integrar una red de vuelos interprovinciales que conectan distintas capitales del interior sin pasar por Buenos Aires con los denominados Corredor Federal, Norte y Sur y Corredor Petrolero. Cuando en diciembre de 2008 el Estado argentino recuperó la compañía, el patrimonio neto de Aerolíneas y Austral era negativo de 3862 millones de pesos. Desde entonces el Estado ha invertido unos 1500 millones de dólares que se reflejó en la renovación, ampliación y modernización de las flotas: en julio de 2008 su valor era de 342 millones de dólares y en 2013 de 1335 millones de dólares, con un incremento de 26 aviones operativos en 2008 a 65 en 2013. Desde que el Estado se hizo cargo de la gestión de Aerolíneas Argentinas y Austral, la compañía incrementó su cantidad de vuelos en un 83 por ciento, pasando de 24.632 a 45.049 el año pasado. Aumentó también en un 55 por ciento la cantidad de pasajeros transportados alcanzando el record de 8,4 millones en el año.
n YPF. Los resultados de la administración estatal de la petrolera son positivos lo que inhibe a los militantes antiestatistas. El año pasado aumentó la producción de petróleo y gas en 3,4 y 2,2 por ciento, respectivamente, respecto a 2012. En gas, desde 2004 que YPF no anotaba un incremento anual. Hoy la compañía dispone de 65 equipos de perforación de nuevos pozos y 92 de workover (reparación de pozos) contra los 25 y 49 que tenía antes de la estatización. En 2013, las utilidades netas consolidadas de YPF fueron de 5681 millones de pesos, 45,6 por ciento más que las del año anterior. Las inversiones sumaron 29.848 millones de pesos, un alza de 81,1 por ciento respecto a las efectuadas el año anterior. La estatización de YPF incorporó al patrimonio social el yacimiento de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta, área de una potencialidad elevada según diferentes informes de especialistas locales e internacionales.
n AFJP. Un solo dato es lo suficientemente contundente en la comparación entre la gestión pública y la privada, además de la recuperación de un sistema previsional de reparto y solidario: el fondo de inversión con el aporte jubilatorio de los trabajadores manejado por bancos y compañías de seguro ascendía a 98.083 millones de pesos en diciembre de 2008, año que pasó a manos del Estado. Hoy ese dinero acumulado en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la seguridad social manejado por la Anses se ubica en 383.883 millones de pesos.
Los inspiradores de la restauración conservadora tendrán que hacer un esfuerzo considerable para postular como verdad absoluta la superioridad de la gestión privada sobre la estatal. Estas experiencias en curso sirven para mostrar que además de buenos resultados económicos se pueden alcanzar objetivos de beneficio social con administración del Estado en empresas de sectores estratégicos de la economía.
Publicado por pagina/12  el 03/05/2014

lunes, 7 de abril de 2014

Linchar a la razón

Por Eduardo Aliverti
Quien firma, por razones de convicción profunda que para el caso incluyen la necesidad de preservar el estómago y cuidarse de arrebatos expresivos, no quiere atravesar ciertos límites. Más aún: desearía jugarse directamente a ignorar el asunto, a costa de parecer un marciano periodístico. Pero no le da para tanto. Sí para aquello de pararse opinativamente antes de ese límite que no se quiere trasponer. Y en el mejor de los casos, intentar cierto razonamiento, y “conclusión”, que observe desde otra perspectiva lo que es el oligopolio temático de estos días.
Lo antedicho no supone un juicio negativo sobre lo que viene diciéndose, desde la estabilidad mental, la sensatez básica, la categoría profesional, en torno de los linchamientos a delincuentes reales o presuntos. Al contrario. Todo lo contrario. Quienes prefieren ver y escuchar en vez de mirar y oír pudieron encontrarse con análisis de excelencia, surgidos en campos diferentes. El sociológico, el estadístico, el del derecho penal y por cierto que el de la prensa. Entre ellos, la nota de Mario Wainfeld en este diario del jueves, que es encabezada con el numeroso grupo de “vecinos” que asesinó a David Moreira, en Rosario. Un crimen cometido con indefensión de la víctima (alevosía) y afán de agravar el sufrimiento (ensañamiento). Homicidio calificado, para el Código. Y enseguida, el “grupo de remiseros (que) se confunde y decide que un par de jóvenes morochos que van en una moto son chorros. Los persiguen, gritan enardecidos. Las víctimas creen que quieren afanarles. La confusión sería cómica, digna de una película costumbrista italiana de las buenas... de no terminar en una golpiza salvaje a un muchacho indefenso, responsable sólo de portación de aspecto”. Más la mención al modo en que Clarín “hace escuela de nuevo, sin dilemas ni traumas”, al cerrar el círculo de su tapa del miércoles con la analogía de que “La crisis causó dos nuevas muertes”: su título cuando el asesinato de Kosteki y Santillán. Ahora el diario tituló que “Hubo otros cinco casos de palizas de vecinos a ladrones”. “Joya y bingo. Son ‘palizas’, correctivos familiares, aunque alguno deje un muerto tirado en la calle.” Wainfeld recuerda lo sencillo que lo había hecho Cesare Lombroso en la prehistoria del derecho penal, con su obra L’uomo delinquente y el imaginario de que hay seres prefigurados para el crimen, con marcas genéticas, habiéndose supuesto que teorías como ésas estaban superadas por la modernidad... siendo que parecemos estar volviendo a las fuentes. Y también el registro de las “personas que delinquen a diario sin que se los encuadre como causantes de la inseguridad. Pensemos en quienes cometen violencia de género o intrafamiliar. O en los abusadores sexuales. Ejercen su poder o explotan su posición de modo perverso. Dañan mucho, pueden tener una fachada respetable: ‘la gente’ no tiene motivos para abrazar con fuerza la cartera cuando los ve por la calle. Otro tanto podría decirse de los evasores, de los explotadores que no pagan cargas sociales. Son personas de bien, no desentonan si se acodan en un bar VIP”.
Hay un trabajo, “Acciones colectivas de violencia punitiva en la Argentina reciente”, publicado en 2011 en la revista Bajo el Volcán, editada en México por la Universidad Autónoma de Puebla. Sus autores son Leandro González, Juan Iván Ladeuix y Gabriela Ferreyra. Pertenece a la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal. El documento ofrece una serie de apuntes sobre el “fenómeno de las pequeñas (y a veces no tanto) manifestaciones que familiares y vecinos de víctimas de diversos delitos intentarían realizar mediante una variedad de acciones, ‘justicia por mano propia’, en Argentina, entre 1997 y 2008”. Los autores aclaran que las observaciones son preliminares, y necesariamente fundadas en una búsqueda hemerográfica que incluyó periódicos de circulación nacional, provincial y local, a falta de estadísticas oficiales que registren este tipo de fenómenos. En tren de resumir, las acciones de violencia colectiva, verbigracia linchamiento o justicia por mano propia, se dan en todas las provincias argentinas. Pero el 60 por ciento se concentra en territorio bonaerense. ¿Cuánto es eso? 58 casos, en once años, con una mayoría que se verifica en el conurbano, La Plata y Mar del Plata. A su vez, más de la mitad de los delitos que precipitan sed de venganza o de interpelación a los poderes institucionales, como se quisiere, son homicidios. Luego continúa la violación, y en tercer lugar la violación seguida de homicidio. Hay apenas tres hechos de reacción de muchedumbre familiar o vecinal por “agresión con arma de fuego”, y sólo nueve por “robos y disturbios reiterados”. Como quedó dicho, el trabajo abarcó un arco entre 1997 y 2008, pero, así se le sumara, en crecimiento exponencial, la cantidad de casos que en los últimos días parecen acercarnos a una renovada y comprensible vigencia de la ley de la selva, cualquiera advertirá que se trata de unos amuchamientos socialmente irrepresentativos, por completo, en términos de acciones colectivas de revanchismo. Quizá fuera diferente si hablamos de intencionalidad piripipí en franjas de clase media asustadas. Sin ir más lejos, el odio irracional que abunda hasta el asco en las redes sociales hablaría una sociedad grandemente dispuesta a los pogromos. Es eso lo que los medios trasladan en estas jornadas de frenesí victimario: la predisposición masiva, de una ciudadanía agotada, para mutar al salvajismo ante el primer ratero que se cruce. No es así. No hay absolutamente ninguna realidad, ni estadística, ni presunción que lo demuestren. Lo ha dicho con todas las letras Roberto Carlés, quien coordinó la comisión elaboradora de la reforma al Código Penal que nadie leyó entre quienes la cuestionan: “Son hechos concretos de violencia tumultuaria, mucho menos frecuentes que los hechos de violencia institucional, y de tortura, que ocurren a diario en las calles, en las comisarías y en las cárceles” (“Una confusión de ideas”, Página/12, viernes pasado).
Es el show. Entonces o como siempre. Es un espectáculo que, desde ya, tiene su línea de acción conceptual. ¿O acaso no se repara en que venimos del invento de Sergio Massa, esparcido impunemente por sus medios adictos, elogiado como muestra de “iniciativa política”, acerca de que el borrador de nuevo Código Penal es una garantía de delincuentes a sus anchas? ¿Justamente después de eso irrumpe como por arte de magia que “la gente” se cansó, para transformarse en hordas de sanguinarios a los que debe comprenderse? ¿Es tan difícil advertir el elefante que está en el living informativo? Volviendo unas líneas: no es que no hay, ni muchísimo menos, argumentaciones sólidas a las que recurrir para desmontar el andamiaje de la marcha sistémica; la brutalidad enano-fascista; esas caras y esas voces por un lado tan compungidas, y por otro tan dispuestas al festín que se ofrece, de quienes dicen saber cómo se resuelven las cosas de “la inseguridad” en un santiamén. No es que no tienta valerse de lo fácil con que surten la réplica algunos personajes públicos, capaces de satisfacerse porque por suerte sus hijos no están acá, entre nosotros, sino afuera y a buen resguardo. No es que no pueda creerse que hablen de la necesidad de un Estado fuerte los liberales privatizadores. No es que no deba percatarse que la emergencia de seguridad en la provincia de Buenos Aires convoca a miles de policías retirados, bien que entre otras medidas: ¿retirados por qué? ¿Provenientes de dónde? Es uno, nada más, que siente y piensa que no tiene ganas ni tripas para cruzar el límite de discutir sobre comprender linchamientos.
Y a uno se le ocurre, también, que al fin y al cabo hay una demostración inexpugnable. Una evidencia cuya fortaleza es superior a la de todo repaso, relevamiento, argumentación sociológica o jurídica. Mañana, pasado, en la semana, pero siempre muy pronto, de manera inminente, ahora mismo si es que está brotando o provocándose otro objeto a exprimir, los linchamientos van a desaparecer de la escena mediática. Son episodios que no tienen con qué sostenerse en la función comunicacional, televisada, al consistir precisamente en eso: en ser episodios, tan repugnantes y graves como para no olvidar que hay masacrados de por medio, pero socialmente irrelevantes, si es por su cuantía. Los linchamientos se extinguirán, literal y mediáticamente, o en verdad en orden inverso, porque es la clonación de eventos falsamente asimilables a lo que determina el rango mediático. Decir que “la inseguridad” es una sensación, o que se debe exclusivamente al accionar de los medios, es tan una tontería como desconocer el rol clave que juega lo mediático en la amplificación irresponsable de los sucesos. La “moda de linchar” quedará sumergida por nuevas tandas de montañas fugaces. Cualesquiera. Podrá ser una peripecia que involucre a algún famoso. Alguna denuncia de corrupción que para variar sólo afectará al Gobierno. No es muy larga la lista. Lo largo es la necesidad de producir escándalo y morbo, incluso sin importar, ante hechos como los pasajeramente difundidos, que puedan estimularse actitudes repetitivas por parte de energúmenos que nunca faltan. La pregunta que sí debería subsistir es cuán seria es la solidez de impactos y argumentos que desaparecen de la noche a la mañana, cuando otros bombazos los reemplazan como si tal cosa.
Ya, al toque, cuando esto suceda de modo inevitable, cuando ya no hablemos de interpretar linchamientos, no por la vergüenza ajena que debiera dar sino porque la prensa abandonó el tema y “la gente” dejó de hablar de eso, quedará al descubierto lo que jamás deja de estar a la vista. Que ciertos medios, que no son todos los medios, no tienen escrúpulo alguno para manifestar su ignorancia. O su interés de clase, mejor. Y que cierta gente, que no es toda la gente, tampoco.

Publicado en pagina 12  - lunes 07 de abril del 2014

domingo, 6 de abril de 2014

Paulo Freire para espías

Por Horacio Verbitsky
Durante la dictadura, para ingresar al cuerpo de informaciones de la Policía Federal había que rendir diversas pruebas, una de ellas sobre matemáticas y geometría. Mientras hacían los cálculos, los futuros agentes destinados a infiltrarse en distintas organizaciones reforzaban su preparación ideológica, por medio de palabras generadoras que sintonizaban con el universo verbal de la profesión elegida, por su carga de sentido existencial y contenido emocional. En esta verdadera pedagogía del opresor, los informantes policiales en vez de contar peras, manzanas u ovejas, realizaban sus ejercicios con comunistas, peronistas, radicales y personas “de ideologías no definidas”.

Publicado en pagina 12 06/04/2014
Esta Noticia  me hace acordar a un escena Capusotteana...