lunes, 18 de enero de 2016

Apagón informativo: ningún medio cubrió la marcha en apoyo a Milagro Sala

Extraido de EnOrsai,com.ar
El macrismo logró el silencio de los medios con el poder de la billetera. Los aprietes económicos que le pusieron un cerco a la información invisibilizaron una masiva marcha a Plaza de Mayo para pedir la liberación de Milagro Sala, diputada del Parlasur por el FPV y dirigente social.
Los valores democráticos que esgrimió Cambiemos en su campaña Presidencial quedaron en la puerta de la Casa Rosada. 
Desde que Macri llegó al Sillón de Rivadavia, el disciplinamiento a los medios fue feroz: despidos, censura y aprietes con la pauta publicitaria lograron alinear a la mayoría con el Gobierno.
En la jornada de hoy, una masiva marcha a la Plaza de Mayo fue invisibilizada por todos los canales de televisión que ocultan un hecho grave: por primera vez en años hay un preso político en la Argentina. Milagro Sala, dirigente social y diputada del Parlasur por el FPV fue detenida por manifestarse contra la gestión de Gerardo Morales, que ahora maneja los destinos de Jujuy.
Ninguno de los canales de noticias le dedicó un espacio relevante a la masiva convocatoria que sucedió en el centro porteño y a la que no sólo concurrieron sectores del kirchnerismo sino también sidicalistas y hasta partidos de izquierda, históricamente enfrentados con el peronismo.
Apenas C5N y Crónica hicieron una superficial mención del tema, 360TV estuvo presente y Telefé también abordó la noticia.
Los medios más importantes eligieron transmitir la magra convocatoria en memoria de Alberto Nisman en Plaza Alemania a la que, por supuesto, concurrieron los funcionarios del macrismo: Gabriela Michetti, Patricia Bullirich y una sonriente Laura Alonso fueron parte del encuentro.
Mientras tanto, en Plaza de Mayo, los sectores que reclamaban contra la persecución política que se instala en Argentina se enteraron que la Justicia rechazó el recurso de Habeas Corpus.
La oposición deberá saltear un enorme cerco informativo si quiere enfrentar al relato único que instalará el gobierno junto a los medios más grandes. El disciplinamiento es total, el poder de la billetera de Macri, autoritario.

domingo, 17 de enero de 2016

La otra parte de la historia - Milagro Sala

Por Sandra Russo
¿Quiénes somos, compañeros? –le pregunta Milagro a la multitud desde un pequeño escenario. Los que la escuchan son cabecitas negras en el más literal sentido de la expresión. Son los cabecitas negras y ojos quechuas de lo que entonces, cuando ese acto fue filmado, era un territorio de los que diez años antes, en los ‘90, habían sido declarados territorios inviables por las políticas neoliberales de Menem y Cavallo. El documental Milagro en Jujuy es de principios de la década pasada, y fue dirigido, las vueltas de la vida, por quien acaba de ser nombrado al frente de Canal 7, Miguel Pereira, director, antes, de La deuda interna. Por ese entonces, mientras este país estallaba, en Jujuy había una organización que ya tenía diez años de vida, y de vida agitada, convulsionada, de pelea y lucha permanente. Desde el primer día Milagro había estado al frente.

–¿Quiénes somos, compañeros? –grita ella.
–¡Tupac Amaru! –le contesta la multitud.
–¿Quiénes somos, compañeros? –vuelve a preguntar ella a las largas columnas profusamente embanderadas de blanco que colmaban el centro de San Salvador.
–¡Tupac Amaru! –vuelve a gritar la multitud.
–¿Qué queremos, compañeros? –sigue Milagro su rito entre los suyos.
–¡Trabajo, educación, salud! ¡Trabajo, educación, salud! –se escucha el bramido popular desde la plaza.
Había visto el documental de Pereira, pero él fue muy gentil al cederme el material en crudo para que yo pudiera observar más. Fue en 2009, cuando comencé el trabajo que me llevó varias veces a Jujuy para escribir un libro sobre la historia de la Tupac Amaru (Milagro Sala, Jallalla), una organización enorme que a pesar de que ya tenía una larga historia, había crecido en silencio, ignorada, no reflejada en los medios de comunicación. Necesitaba rastrear ese tipo de materiales, de los que había muy pocos, porque Milagro casi no hablaba. Poco antes había llegado hasta su casa de Cuyaya, la misma donde ayer la detuvieron, creyendo que me encontraría con una dirigente dispuesta a narrar los hechos que la habían colocado en ese lugar, al frente de esa organización, pero no.
Esa tarde Milagro no bajaba. Tomábamos mate, y más mate y más mate con su marido Raúl y algunos compañeros, y ella no aparecía. Cuando ya era evidente que algo pasaba, vino ella y me encaró. “Si querés hacé el libro. Andá, mirá, conversá con el que quieras. Pero yo no quiero hablar. No soy mediática”, me dijo. En uno de los viajes posteriores finalmente me dedicó una hora de grabación, pero eso fue todo. Así que el material en crudo de Pereira me permitió ver escenas del pasado, cuando la organización recién se consolidaba, y cuando miles y miles de jujeños de los bolsones de pobreza más duros del país ya empezaban a darle forma a lo que Milagro los empujaba: la organización social.
Todo vuelve, todo es circular, todo es espeso. Aquel libro surgió después de una denuncia contra Milagro del entonces senador radical Gerardo Morales, el gobernador que ahora prohíbe por decreto la protesta. En ese momento estas cartas ya estaban echadas: Morales denuncia a Milagro por crear un “estado paralelo”. Justamente él, un miembro del gobierno de la Alianza, uno de los promotores del Estado ausente para los pobres.
Todo vuelve, todo es circular: el núcleo original de la Tupac Amaru, empezando por la propia Milagro y los primeros que pusieron en marcha la organización, habían sido empleados públicos a los que los ajustes neoliberales habían dejado en la calle. Esos ex miembros de ATE se habían quedado sueltos y solos. A principios de los ‘90 el hambre corroía sus estómagos. Nadie se movía del barrio porque al centro de la ciudad no tenían ni cómo ir, ni a qué. La pobreza profunda había quedado escondida, y una de las irreverencias de Milagro fue exponerla, mostrarla, organizarla, darle cauce, en un movimiento solitario durante muchos años en los que en este país había una grieta, pero los que estaban del lado oscuro eran invisibles.
Milagro pudo tener otro destino, porque fue abandonada por su madre y adoptada por una familia de clase media. Tenía padre, madre y hermanos. Pero no pudo soportar que le hubiesen ocultado su origen, y cuando se enteró, adolescente de catorce años, se fue de esa casa a vivir en los barrios. La primera noche cuando se fue de su casa la pasó durmiendo en una camilla en el Hospital Pablo Soria, que era donde la habían abandonado.
Pasó unos años en la calle. Se juntó con pibes que vendían cocaína. La metieron presa junto con ellos, ocho meses, aunque después terminó absuelta. A lo largo de todos esos años se endureció, pero por un trasfondo personal más profundo que el político. Tenía la herida abierta de la mentira de su madre adoptiva, que le había inculcado que no está bien mentir. Incluso después de ser ella misma madre, cuando se ganaba la vida vendiendo cañitas voladoras en un puesto callejero, en las fiestas, se encerraba a llorar por esa herida. Se preguntaba siempre lo mismo: “¿Quién soy yo, de dónde vengo, por qué no conozco a mi mamá?”. Lloraba unas horas, y después volvía a salir, a veces a lustrar zapatos en la estación de micros, otras veces a vender helados.
Después consiguió trabajo en la administración pública, y todavía muy joven fue delegada de ATE. Jujuy ya ardía. El luchador social conocido en esos años era el Perro Santillán, que representaba a los municipales. La provincia fue un laboratorio del ajuste, una prueba de cuánto un pueblo era capaz de soportar. La conflictividad social iba en constante aumento. La pobreza allí era estructural, pero en ese momento se abrió una nueva grieta y por ella caían miles y miles diariamente en la indigencia. El desempleo había trepado en diez años del 5,8 al 16,4 por ciento. La subocupación arreciaba. Los niños se desnutrían.
Peronista desde su infancia, Milagro reencontró a Nando Acosta, un dirigente histórico de ATE que le consiguió trabajo y del que nunca se separó. Se conocían de antes, pero él militaba en una unidad básica del centro, y Milagro en una de un asentamiento. Y entonces, cuando el ajuste ya escupía indigencia a destajo y la política estaba envenenada de bipartidismo tramposo, una noche discutiendo con Nando en el local de ATE qué se podía hacer, resolvieron que él se iba a quedar en el sindicato y que ella iba a volver a los asentamientos, pero para organizar. “La ventaja era que la vagancia ya me conocía, y que me respetaba”, dice ella. En esa decisión estaba el embrión de la Tupac Amaru, que en los primeros años Milagro piloteó en esos barrios con los pibes que tenían como ella antecedentes penales. Ella sabía lo que era eso, sabía que daba vergüenza y que muchas veces esa vergüenza se volvía complejo y furia. Ninguno de esos pibes, y con algunos he hablado, esperaba que alguna vez llegara alguien a convocarlos para organizar copas de leche para los chicos del barrio.
No había un peso, así que los largos años en los que la Tupac Amaru fue desarrollándose como una organización barrial cuya principal actividad era organizar y coordinar las copas de leche para los niños de los bolsones de pobreza más duros de Jujuy, todo se hacía con pequeñas donaciones de los vecinos. No recibían donaciones como las que uno puede ver ahora que se acumulan en las catástrofes, porque el hambre de los niños en este país estuvo durante décadas naturalizado, y no se lo consideraba una catástrofe. Eran tarritos de azúcar, puñados de yerba para hacer el mate cosido, grasa o harina para los bizcochos.
Recién después llegaron los centros comunitarios, donde instalaban roperos para que los desarrapados tuvieran qué ponerse sobre el cuero duro de sus cuerpos. Peleaban por los planes que entonces sí eran indefectiblemente manejados por los punteros radicales. Peleaban por las bolsas de comida, que después se abrían en sus propios centros para distribuirlos. Y no alcanzaba nada. Los niños que habían alimentado al principio ya habían crecido y querían trabajo. No había. Los que la acusan del “Estado paralelo” no se habían olvidado de ellos: los habían contemplado así, hundidos, sometidos, como parte de la normalidad de la provincia. Para ese entonces Milagro ya había aprendido política con Germán Abdala, ya tenía en mente las cooperativas, pero pasó todavía más tiempo atendiendo urgencias hasta que un gobierno popular hizo posible el crecimiento de sus barrios, con sus casitas pintadas del color de los cerros. Hizo posible la creación de sus centros sanitarios. En uno de ellos instalaron el primer tomógrafo de la provincia. Hizo posible la creación de sus escuelas, donde desde el principio una de sus materias fue “Autoestima”.
No van a poder con ella. Milagro es fuerte, ha peleado toda su vida contra distintas adversidades, y siempre, por mujer, por colla, por negra, por pobre, por atrevida, la han repelido. Los que la van a defender son los que han crecido sanos y nutridos, instruidos y preparados, los que han nadado en las innumerables piletas que, como una fijación, Milagro ha multiplicado por todas partes. Ella les ha enseñado a nadar en la adversidad, y si hoy los juntara a todos, a los miles y miles que han tenido una vida digna gracias a su lucha colectiva, y les preguntara qué quieren, ellos contestarían lo que cualquier pobre del mundo: salud, trabajo, educación.

Cultura - EL LIBRO LA MUSICA INFINITA - BIBLIA SPINETTEANA

CULTURA › JORGE KASPARIAN IMPRIMIO EN TELA EL LIBRO LA MUSICA INFINITA - BIBLIA SPINETTEANA

“Luis está más presente que nunca”

Este cordobés que se dedica a la serigrafía tiene un programa de radio exclusivamente sobre Luis Alberto Spinetta y decidió estampar ejemplares con todas las letras del Flaco, pero no los vende sino que se los regala a personas cercanas a él y al músico.


 Por Cristian Vitale

Mil cien días van a cumplirse desde que partió y le siguen lloviendo evocaciones, tributos, agradecimientos, cariños, cosas. Ahora le tocó a un armenio cordobés –al que le dicen El Ruso–, que se dedica a la serigrafía y, por sobre todas las cosas, a amar la obra de Luis Alberto Spinetta. Se llama Jorge Kasparián, estampa remeras, tiene un programa de radio y acaba de publicar un libro, pero no como lo harían Miguel Grinberg, Eduardo Berti o Miguel Angel Dente –en papel impreso, claro– sino en tela. Un libro de serigrafías estampadas en tal material que divide en cuatro tomos vida, obra, canciones, poemas y dibujos del primus inter pares del rock argentino, y al que su autor denominó Biblia Spinetteana. “Escucho mucha música a diario y siempre termino en Luis”, arranca el artífice de tan original idea. “Ayer terminé mi día con ‘Viaje y epílogo’, ‘Era de uranio’ y ‘La herida de París’, muy Jade, y hoy –por el día en que se hizo esta nota– arranqué con ‘Lo que nos ocupa es la conciencia’ y ‘Credulidad’ y así, a diario. No molesto a nadie ni evangelizo, solo escucho Spinetta”, se presenta el hombre, que usó para su invento casi cien kilos de plastisol y emulsiones, un tambor de solvente de limpieza y decenas de metros de seda. “Pesé los originales y son siete kilos, entre películas y vegetales y un par de kilómetros de tela camisera o batista cubana, que es la materia prima con la que están hechas las páginas”, explica.
Y sigue por el porqué del título: “En realidad, el nombre completo es La música infinita - Biblia Spinetteana, pero un nombre se comió al otro. Le puse biblia porque me pareció que es una palabra muy simbólica, muy contundente: así como las distintas corrientes religiosas tienen su libro sagrado, bueno, los que escuchamos a Luis tenemos el nuestro. Una onda tipo, ‘¿querés leer las letras del Flaco? Bueno, acá tenés la Biblia Spinetteana’”. Kasparián, que es todo un empresario del palo, gambetea el ABC de tal profesión cuando se trata de este trabajo. Dice que no tiene precio. Que, como el amor, no se vende ni se compra. “No tiene precio porque lo hice desde el corazón. Hay una parte mía en estas páginas, lo hice en un momento muy particular de mi vida personal, y cuidé que no sea un homenaje sino un reconocimiento. Nunca lo concebí para venderlo, porque además estoy convencido de que no todo tiene precio, es tan simple como eso: hice un trabajo para entregárselo a los afectos y a personas que marcaron mi vida. Los libros están numerados: el 1 lo tiene Ludmila, mi hija más grande; el 2 Alexandra, que es la más chica; el 3 Gaby; y del 4 en adelante fue aleatorio”, cuenta uno de los conductores de La Biblia Spinetteana y sus creyentes, programa que se emite todos los sábados por Nuestra Radio (FM 102.3) de Córdoba.
“Para ser honesto, hacía mucho tiempo que quería hacer algo relacionado con la obra de Luis, y no sabía bien para qué lado arrancar. El falleció mientras yo estaba de vacaciones y, aunque no me gusta que sea así, su muerte fue el disparador. Volví de esas vacaciones, llegaron muchos mensajes de texto, mails y llamadas telefónicas de personas que me daban el pésame y me decían ‘loco, me acordé de vos cuando me enteré lo del Flaco’. Durante ese fin de semana, ya en Córdoba, me puse a revolver cajas viejas y encontré Superstición, un libro en tela que hicimos con un amigo que en esa época trabajaba conmigo, y se lo dedique al Flaco. Le había puesto así porque es la primera palabra de ‘Superchería’, el tema cuatro de Artaud. Ahí sentí que había que desempolvar lo hecho y empezar a darle forma a este trabajo”, cuenta Kasparián, yendo al origen de su Biblia secular.
–¿Qué entiende por música infinita, el título “tapado” del libro?
–Que la música infinita es la que trasciende, es el futuro, es la que no tiene fin, la que perdura a lo largo del tiempo, la que nos cruza a todos aunque no nos demos cuenta, a pesar de todo, lo queramos o no, de manera consciente o inconsciente. La que, de bien que estás, la escuchás y se te saltan las lágrimas y no entendés por qué; o la que de repente te hace sentir frío; la que, con escuchar un solo acorde, ya sabés y sentís de qué se trata. Qué sé yo, escuchas el primer acorde de la viola de David Gilmour y vos sabés que es Gilmour, y se te pone la piel de gallina. Luis Alberto es eso elevado vaya uno a saber a qué potencia.
–¿Cuáles y cómo fueron las primeras reacciones cuando publicó el libro?
–La idea era terminarlo. Estuve tres años laburando y es un trabajo artesanal, hacer la lista de a quiénes se los iba a entregar, conseguir sus direcciones, enviarlos y a otra cosa, ya que no perseguía otro fin en sí mismo. Pero –siempre hay un pero– unos cuantos amigos me decían “esto tenés que mostrarlo”, “a esto tiene que conocerlo la gente” y cosas por estilo, Entonces, los tipos se encargaron de abrir una cuenta de Facebook, cosa nueva para mí, y se fue corriendo la bola. Las reacciones son una cosa de locos... Muchísima gente lo quiere, muchos se enojan porque no lo vendo; personas que lo tienen y lo cuidan como un tesoro y no se lo dejan tocar a nadie, gente que lo lleva en la guantera del auto. Hay dos amigas que le han hecho un altar, mi prima lo tiene en la mesita de luz y lo lee todas las noches. Y así puedo contar muchas reacciones.
–¿Lo pensó para alguien en especial?
–Primero, para mí. Este trabajo me cambió, me acomodó, me dio otras pautas de vida, me hizo mirar muchas cosas desde otro lado. Para Luis Alberto después, por todo lo que vengo contando; para mis hijas, porque ellas saben y ven que el papá no solamente labura para poder darles un buen pasar sino que además tiene un corazón y lo va usando en cosas como esta. Para los amigos, los músicos que lo acompañaron a Luis, para Rodolfo García, Emilio Del Guercio, Claudio Cardone, Mono Fontana, Machi Rufino, Javier Malosetti, Black Amaya. Y para muchos a músicos a los cuales todavía no se los entregue, para Daniel Ferrón, y en especial para Aníbal Barrios, La Vieja (histórico asistente de Spinetta). ¡Imaginen lo mejor que estaría el mundo si hubiera más personas como La Vieja! No sé, como dice un amigo: “Luis, en su ausencia, está mas presente que nunca y nos va juntando de a poco”.
Pagina12 - 17/01/16

sábado, 16 de enero de 2016

Allanan la vivienda de Milagro Sala y la detienen ...













En el mediodía, de este sábado, 16 de enero, y con un despliegue policial, demasiado armado y ostentoso, detuvieron a la recientemente elegida diputada por el Parlasur y reconocida Dirigente Social, Milagro Sala, se la acusa de ser la organizadora de acampes en protesta por los manejos autoritarios del nuevo gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.
El mismo quiere encubrir estos hechos de protesta, culpando a la Dirigente social de mal manejo de fondos para planes sociales...

La propia Milagro sala, se expreso en su cuenta de twitter y comunico su detencion ... " Esto es como la dictadura..."


Es conocido el trabajo de dicha dirijente y el desmanejo y autoritarismo del Gobernador, asi que resulta facil sacar conclusiones...




viernes, 15 de enero de 2016

La grasa


 Por Alfredo Zaiat

Los empleados públicos ya no son los malhumorados y vagos estigmatizados en el pasado por Antonio Gasalla, en lo que fue un aporte artístico involuntario para desprestigiar el papel del Estado en la sociedad. Ahora son ñoquis que pasan a cobrar por la ventanilla el 29 de cada mes sin trabajar. En la conferencia de prensa de ayer, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, sumó otra definición despectiva para personal estatal: son grasa. Y además son “grasa militante”. El ministro que intenta con escasa habilidad ser simpático con frases de Moria Casán, puntuando comentarios de uno de los periodistas elegidos para preguntar y cayendo en una laguna en la última pregunta, que lo obligó a dar por terminada la conferencia, expresó de ese modo que los despidos de empleados públicos forman parte de la estrategia de ajuste fiscal del gobierno de Mauricio Macri. Quedó en evidencia la concepción Prat-Gay acerca de una parte del empleo público: Es grasa sobrante en el cuerpo del Estado.
El empleo, público y privado, no parece ser una cuestión central en la estrategia de gestión de la economía del ministro. Ese desinterés lo dejó expuesto cuando se refirió a empleados estatales como “grasa que sobra”, al desentenderse de los despidos en empresas privadas y al advertir acerca de la posibilidad de la pérdida de puestos si la demanda en paritarias es más elevada que la tasa de inflación que él estima para el 2016.
Para bajar el déficit fiscal de 2,3 por ciento del PIB en 2015, que lo infló con contabilidad creativa hasta alcanzar el 7,0 por ciento con el único objetivo de sobrecargar la herencia económica para habilitar el ajuste, Prat-Gay informó que el reordenamiento del gasto implicará una reducción del déficit en 0,8 puntos porcentuales. Mencionó acciones sobre licitaciones irregulares que no precisó, en cambio se extendió con los denominados ñoquis. Aquí fue más explícito. Despedir empleados públicos, o en sus propias palabras: “Eliminar la grasa de la militancia”.
Varias compañías están reduciendo personal –metalúrgicas, Cerámica San Lorenzo, autopartistas, talleres textiles– y, ante una consulta acerca de esta situación, el ministro afirmó que es por culpa de la herencia de la economía kirchnerista. Si así fuera, cuestión que es discutible, el Estado exhibió en los últimos años una estrategia activa para frenar los despidos, que hoy está ausente con el macrismo. Mediante políticas específicas se pudo defender el empleo a través del plan Recuperación Productiva (Repro) que consistía en el pago de una porción del salario por un tiempo determinado por parte del Estado. O mediante subsidios directos por un lapso hasta la recuperación del mercado. Justificó despidos en empresas privadas por la supuesta pesada herencia del kirchnerismo. Para Prat-Gay es lógico entonces dejar desamparados a trabajadores.
Otro de sus mensajes al mundo del trabajo es que no tienen que ser muy exigentes con la demanda de recuperación salarial en paritarias luego del shock inflacionario que él provocó. El ministro difundió que la tasa de inflación esperada es del 20 al 25 por ciento. “Me tienen que creer” porque si no es así la economía “ajustará por cantidad”. Es la propuesta a sindicalistas y empresarios para fijar un techo a la paritarias. Advirtió que si no lo hacen y definen un aumento salarial más elevado que esos porcentajes ambos correrán riesgos. A las empresas les dijo que “venderán menos” y a los trabajadores los amenazó con que “habrá menos empleo”.
La economía que quiere Prat-Gay es con “menos grasa” pero no sólo del sector público. El adelgazamiento general del empleo está en función del ajuste fiscal y de establecer un nuevo estadio regresivo en la distribución del ingreso.
Pagina12- 14/01/16