domingo, 3 de noviembre de 2013

MADE IN ARGENTINA

La restricción externa y la balanza comercial


Por Javier Lewkowicz

Analizando sector por sector de la balanza comercial para mostrar cuáles son superavitarios y cuáles son deficitarios, para precisar el desafío del desarrollo económico. La reversión del resultado comercial en los rubros deficitarios es una tarea compleja y prioritaria para la política industrial. No consiste sólo en la sustitución de importaciones, estrategia preferida en la década del ’50 y ’60, porque la globalización de las cadenas de producción por parte de las empresas impide llegar a productos “ciento por ciento” nacionales. La estrategia es mejorar la inserción exportadora en diversos segmentos industriales y de bienes de alto valor tecnológico.

La economía argentina registra una dualidad estructural de larga data que resulta central para comprender problemas de raíz. Según los datos recopilados por Cash, entre enero y agosto de este año sólo 7 de los 31 sectores de la producción de bienes y servicios mostraron superávit comercial. Del privilegiado grupo que pudo generar divisas, el 90 por ciento de los dólares ingresaron por la venta de alimentos, bebidas y productos primarios del agro. Del otro lado, la manufactura, que genera más empleo y utiliza de forma más intensiva la tecnología, acumuló un déficit superior a los 20 mil millones de dólares, excluyendo a la energía.
Desde el punto de vista de lo deseable, la Argentina no debe dejar de ser inclusiva en los próximos años y décadas. La caída de la desigualdad y la mejora en las condiciones laborales requieren de un aumento del empleo y los salarios. El resultado es un mercado interno fuerte, que presiona sobre las importaciones de bienes, insumos y maquinaria y permite a las empresas extranjeras ganar dinero que luego giran al exterior. Entonces se produce una presión estructural sobre la disponibilidad de divisas.
El único camino sostenible desde el punto de vista de la soberanía económica es tener superávit de cuenta corriente, donde sobresale la balanza comercial, que registra el intercambio de bienes con el exterior. Esto no elimina la posibilidad de tomar deuda externa para financiar proyectos de infraestructura prioritarios o incluso para salvar una situación de stress en el sector externo, así como tampoco de apelar al incentivo a la inversión extranjera (IED). Pero hacer del aporte de la deuda y la IED el nudo de la estrategia implica someterse a la voluntad del mercado y de las transnacionales. Y el desarrollo económico no es un camino de rosas. Si la periferia se desarrolla, pierden las economías centrales. Nadie quiere financiar de buena gana un modelo de desarrollo que discuta la ganancia del propio financista.

Dualidad

En los ocho primeros meses del año el superávit comercial fue de 6292 millones de dólares. Ese total se obtuvo a partir del ingreso de divisas por parte de 7 sectores de la producción por un total de 34 mil millones de dólares y un déficit de los 24 sectores restantes de 27.700 millones. Hilando más fino se percibe que de los 34 mil millones que consiguieron los sectores superavitarios, 30 mil millones, el 90 por ciento, se explica por la elaboración de alimentos y bebidas (17,4 millones) y por agricultura, ganadería y caza (13,3 millones de dólares). Entre los deficitarios, maquinaria y equipos explica el 40 por ciento del déficit (11.200 millones), energía representa el 21 por ciento (5800 millones), el sector químico un 13 por ciento (3700 millones) y vehículos y equipos de transporte el 11 por ciento (3070 millones).
Esos datos reflejan una dualidad estructural, porque sólo los sectores que aprovechan las ventajas comparativas del país en materia agropecuaria son superavitarios y aquellos que requieren de un enorme esfuerzo colectivo para desarrollar habilidades especiales no vinculadas a los recursos naturales son deficitarios. Pero, retomando, si la cuestión es tener divisas comerciales para financiar el crecimiento, ¿por qué debería tener relevancia qué es lo que vendemos y qué compramos?
Tener un sector productor de alimentos altamente superavitario es una condición necesaria para el desarrollo nacional. Es la actividad donde el país tiene más productividad por sus condiciones naturales pero también por muchos años de experiencia y capacidad acumulada por las empresas. Ningún país quiere descuidar ni un solo mercado que le permita mejorar su ecuación comercial. Los sectores primario y de manufacturas agropecuarias no son las excepciones, ni siquiera para los países desarrollados.
Según el International Trade Center, que depende de la Unctad, Argentina es el segundo exportador mundial de cereales. Pero no comparte las primeras posiciones sólo con países subdesarrollados: el primer puesto es para los Estados Unidos y el tercero para Francia. Le siguen India, Australia, Canadá, Ucrania y Brasil.
En las ventas de aceite de semilla, frutas orgánicas y granos, los líderes son Estados Unidos, Brasil, Canadá, Argentina, Holanda y Australia.
En aceites vegetales, Indonesia, Malasia, Argentina, Holanda, Estados Unidos y Ucrania.
En residuos de la industria alimentaria y alimento para animales el orden es Argentina, Estados Unidos, Brasil, Holanda, Alemania, Francia, China, India.
La conclusión es que los países que tienen condiciones para exportar alimentos, las explotan y mucho.
El problema para la Argentina es que esos dólares no alcanzan. Llegan con lo justo en el contexto actual de precios internacionales todavía altos, pero un deterioro de los términos del intercambio, que encima es un escenario probable, pondría al sector externo en alerta rojo. Además, el agro tiene un techo de producción que es la superficie cultivable. E incluso si las divisas alcanzaran, existen otros problemas. Se trata de sectores que ocupan poca mano de obra, algo que atenta contra el objetivo primero de tener una economía inclusiva y que tienda a la justicia social. El caso extremo es el de los países petroleros de Medio Oriente: un ingreso per cápita altísimo con un grado de desigualdad social mayúsculo.
Por otro lado, la explotación de los recursos naturales en una escala tan grande supone problemas de sostenibilidad ambiental que es necesario no menospreciar y que requieren de un alto (y arduo) consenso social.

Déficit

La información desagregada del balance comercial enero-agosto 2013 muestra que el sector más deficitario es la fabricación de maquinaria y equipo (-5300 millones de dólares) que actúan sobre los materiales (como manejo, rociado, pesado o embalado), incluidos componentes que aplican fuerza que se utilizan en actividades industriales, de construcción, ingeniería y agricultura. Le sigue sustancias químicas (-3750 millones), que incluye plaguicidas, insecticidas, herbicidas, fertilizantes, tintas y curtientes, entre otros. En tercer lugar aparece el sector de energía, con un saldo negativo de 5800 millones de dólares, por las compras de gasoil para abastecer a las centrales térmicas y de gas para el consumo.
El intercambio de vehículos automotores, remolques y semirremolques y de otros tipos de transporte demandó más de 3000 millones de dólares. Allí se incluye autos, equipos de transporte industrial, chasis, tractores, partes eléctricas de autos, carrocerías y otras autopartes. En tanto, maquinaria y aparatos eléctricos requirió casi 2000 millones de dólares, por las compras de motores, generadores y trasformadores, baterías y equipos de iluminación. Le sigue equipos, aparatos de radio, televisión y comunicaciones, con 1450 millones, y máquinas de oficina, por 1444 millones, que se explica en buena medida por la actividad de las firmas en Tierra del Fuego.
Los países desarrollados sí tienen un liderazgo indiscutible en los rubros de manufactura intensiva en tecnología. En equipamiento eléctrico y electrónico el primer exportador es China, seguido de Estados Unidos, Alemania, Japón, Corea y Singapur.
En maquinaria, reactores nucleares y calderas, China, Alemania, Estados Unidos, Japón, Italia y Holanda.
En fertilizantes el orden es Rusia, Canadá, China, Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bielorrusia y Bélgica.
En productos farmacéuticos, Alemania, Suiza, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Reino Unido e Irlanda.
En ferrocarriles y equipamiento, China, Alemania, Ucrania, Estados Unidos, México, España, Austria y Rusia.
En autos, Alemania, Japón, Estados Unidos, México, Corea, Canadá, China, Reino Unido y Francia.
En aeronaves, astronaves y sus partes lideran Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Singapur, Italia y Brasil.

Desafío

La reversión del resultado comercial en los rubros deficitarios es una tarea compleja y prioritaria para la política industrial. No consiste sólo en la sustitución de importaciones, estrategia preferida en las décadas de los ’50 y ’60, porque la globalización de las cadenas de producción por parte de las empresas impide llegar a productos “100 por ciento” nacional. La mejora en el resultado entonces también estará ligada a una mejor inserción exportadora en segmentos industriales donde el país esté bien posicionado, ya sea por contar con un mercado interno fuerte, empresas públicas que actúen de estímulo y del sector privado que acumulen experiencia y mano de obra calificada. Nada de “esto se resuelve fácil”, como muchos políticos y economistas plantean en la televisión

Saldo comercial

–Diferencia entre exportaciones e importaciones, en dólares, de enero a agosto de 2013–
Sectores superavitarios
Alimentos y bebidas17.449.178.436
Agricultura, ganadería y caza13.347.837.377
Metales comunes1.335.059.986
Organizaciones y órganos extraterritoriales1.246.062.904
Minerales metalíferos391.724.694
Marroquinería270.700.761
Producción de madera11.600.586
Total34.052.164.744
Sectores deficitarios
Tabaco13.613.234
Pesca14.905.640
Otras minas y canteras32.601.272
Silvicultura y extracción de madera43.304.126
Edición e impresión60.067.284
Prendas de vestir y teñido de pieles121.191.857
Carbón, lignito y extracción de turba148.674.544
Electricidad, gas, vapor y agua caliente226.781.056
Minerales no metálicos238.048.368
Papel y de productos de papel425.800.411
Productos textiles456.042.516
Muebles; industrias manufactureras520.013.414
Otros tipos de equipo de transporte666.266.174
Productos de metal, excepto maquinaria y equipo703.296.013
Productos de caucho y plástico929.767.840
Instrumentos médicos, ópticos y relojes1.066.276.304
Maquinaria de oficina, contabilidad e informática1.444.275.636
Equipos de radio, televisión y comunicaciones1.450.824.998
Maquinaria y aparatos eléctricos1.934.496.729
Autos, remolques y semirremolques2.404.714.363
Petróleo crudo y gas natural2.747.658.704
Coque, nafta y combustible nuclear3.051.622.739
Sustancias y productos químicos3.752.318.815
Maquinaria y equipo5.311.087.309
Total27.763.649.346
Saldo comercial6.288.515.398

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.
Publicado en el Suplemento Cash de pagina/12. El 03/11/13. Por Javier Lewkowicz

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tres poderes del Estado debieron dedicar recursos y saberes para que un solo grupo se adecúe a derecho...

Por Diego Jaimes

El Estado, la sociedad civil y la movilización popular

El flamante fallo de la Corte Suprema de Justicia en torno a la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pone de nuevo en marcha la posibilidad de aplicación total de la norma y abre el camino, no solo para que el grupo de medios más influyente cumpla con la ley, sino también para continuar con el proceso social y colectivo de democratizar los medios de comunicación.

El 29 de octubre de 2013 quedará en la memoria de nuestro país como el día en el cual el Estado hizo valer su rol como ordenador de la sociedad frente a las corporaciones económico-mediáticas. Tres poderes del Estado, que representan de distintas maneras la soberanía popular, debieron dedicar recursos, saberes y equipos técnicos durante varios años para que un solo grupo de medios -el más influyente de la Argentina- se adecúe a derecho.

El Poder Ejecutivo nacional, a través de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, presentó en marzo de 2009 el proyecto de ley que se propuso reemplazar al viejo decreto-ley 22.285, escrito a sangre y fuego por la dictadura militar. El Poder Legislativo se expresó claramente, a partir del acuerdo de distintas fuerzas políticas, y votó ese proyecto por amplia mayoría -con importantes modificaciones- tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores pocos meses más tarde. Y la máxima expresión del Poder Judicial -la Corte Suprema de la Nación- confirmó la constitucionalidad de todos y cada uno de los artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, luego de cuatro años de intensa disputa en el plano jurídico.

Pero también la sociedad civil jugó un rol preponderante en este proceso, cuando desde las radios comunitarias, los sindicatos de trabajadores de la comunicaciónn, los pueblos originarios, las universidades públicas, los organismos de derechos humanos, los artistas y músicos independientes -entre muchos otros actores sociales- elaboraron los “21 puntos por una Radiodifusión Democrática”, que sirvieron de base para el texto de la Ley más discutida de la democracia. La que se elaboró con mayor participación popular. La más fundamentada y comparada a nivel internacional.

La reciente decisión de la Corte sorprendió a todos, que esperaban un fallo “salomónico”, que mostrara una Corte equidistante de los actores en juego. ¿Por qué dos días después de las elecciones de medio término? ¿Hubiera sido el mismo fallo con otro tipo de resultados electorales? ¿Quién imaginaba un fallo tan favorable a la Ley? ¿Fueron las audiencias públicas -en las cuales Clarín mostró sus argumentos más débiles- la instancia determinante para esta decisión?

¿Toda la Ley trata sobre la adecuación de Clarín? No, por el contrario, otra veintena de grupos que se exceden en su cantidad de licencias deben desprenderse de las que le sobran adecuándose a derecho. Pero todos ellos han presentado sus propuestas a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual -AFSCA-, organismo de aplicación de la Ley, en tiempo y forma. Sólo Clarín no lo hizo, y este mecanismo de negación frente al Estado hoy se le puede volver en contra, ya que es posible que se el mencionado organismo actúe de oficio, eligiendo de qué licencias debe desprenderse.

Pero la Ley no solamente se propone acabar con la concentración del mercado, sino también -desde un enfoque de la comunicación como derecho humano y no como mero negocio comercial- impulsar la pluralidad de voces, es decir, que nuevos actores sean sujetos legales de comunicación. Y no solo los nuevos, ya que entre estos actores están decenas de radios comunitarias que nacieron fuera de la ley dictatorial a fines de los años ochenta y aún esperan obtener su licencia. Pero también los medios de los pueblos originarios, de las escuelas primarias, secundarias y de institutos terciarios, de las pequeñas y medianas empresas que apuestan por el mercado local, de los municipios, las universidades, que vienen constituyéndose como productores de nuevas miradas, relatos y versiones de las realidades que no son del interés de los medios de las grandes ciudades.

¿Qué pasará en el día después de este 29-O? Los grupos que no cumplen con la Ley deberán adecuarse. Pero también será necesaria una fuerte dinámica social y política para poner en marcha la totalidad de los artículos de la normativa: los que refieren a la desmonopolización, pero también los que fomentan económicamente a los medios comunitarios y populares, los que definen la necesidad de un Plan Técnico para ordenar las frecuencias, los que promueven la producción de contenidos locales y la música nacional e independiente, los que promueven la equidad de género y el respeto por los derechos de la infancia y las personas con discapacidad, los que permiten ampliar con fuerza y consistencia el mapa comunicacional, donde sean muchos y diversos los actores -privados, comunitarios, públicos- que estén habilitados para ser sujetos legales de comunicación. Para esto, será clave no solamente la imprescindible gestión del Estado sino también la movilización popular, ésa que comunica en la calle, en el territorio, en la organización de base, escenarios donde la comunicación y los medios pueden lograr un fuerte impulso, aunque no sean acciones que cotizan en Bolsa.



Publicado en el portal de Telam el 30/10/13 . escrito por Diego Jaimes

martes, 24 de septiembre de 2013

Delivery Spinetta

Otra vez, Delivery Spinetta sonando de 21 a 23 hs por ChimanRadio, un Programa que hacemos entre todos, tenes que estar...


viernes, 2 de agosto de 2013

Si Tan Solo entendieras...

Cuando estés dispuesto a RENUCIAR que el estado te subsidie la Universidad a la que asistís, el gas Natural de tu casa, el combustible de tu auto y el transporte común y/o aéreo por el que viajas, entonces recién ahí y solo ahí exigí que un niño no cobre la asignación Universal, que un adolescente no reciba su Netbook, que un desempleado no perciba un plan social y que un abuelo no se jubile por que trabajo toda su vida en Negro.
Dicen que, quien menos tiene mas solidario es, debe ser verdad, al menos jamás se ha visto un cacerolazo de personas de bajos recursos reclamando que con el impuesto al IVA que ellos pagan, no se subsidie la universidad a la que NO asisten, El gas Natural que no usan, el combustible del auto que No tienen y el transporte Aéreo por el que no viajan.

 Si tan solo entendieran que los mayores subsidiados no son los pobres, quizás quien sabe, hasta podrían sentirse agradecidos…

 Extraido de la web, autor Anonimo